Cuba
Turquía
París
Miami

Está claro que con sus post-fotos Carola Rousso no pretende registrar
realidad alguna. Al contrario, si bien las escenas que capta son sencillas,
escuetas, cotidianas, ella se empeña en alterarlas con artificios varios, las

aleja de la constatación, de lo documental, las subjetiva, las ficcionaliza.
Transforma el trabajo de la cámara en auténtica íntima mirada, actuando
sobre el proceso de emulsión, dispersando tonos y contornos, interviniendo en
suma sobre la polarización como un pintor sobre la tela.
Muchos de nuestros sueños y muchos de nuestros recuerdos están hechos de
imágenes como estas, invadidas de luz, plagadas de colores, sobresaturadas
de vida. En esta secuencia cubana pareciera que los sueños fueran de
aquellos que se hacen a la hora de la siesta y los recuerdos los de un
viajero arrobado: relámpagos de agua bajo el sol, coches como juguetes, un
balcón dormido, una isla suspendida no entre cielo y mar sino entre
pinceladas de azules. El tiempo pasa lento por aquí, ya sea aquel,
extensible, de la infancia, o el resignadamente apacible de la vejez
sino como nos gustaría que fuera.

Javier Arroyuelo