A pesar de todo
Una cosa no quita la otra
La marca de la dignidad

 

La relación familia-trabajo  ha sido brutalmente alterada por las sucesivas crisis socioeconómicas que padece nuestro país, sabemos que las familias carenciadas pueblan nuestra geografía contemporánea en un número cada vez más alarmante. No obstante lo cuál nos encontramos con grupos familiares que, a pesar de vivir en condiciones de carencia e indefensión profunda luchan para preservar la calidad y profundidad de los vínculos interpersonales. Ellas representan grupos cada vez más numerosos de habitantes que han quedado aislados y desprotegidos, fuera del “pacto social”. Carola Rousso nos  propone una nueva mirada sobre su realidad desde un lugar de reconocimiento de la profunda herida que padece la familia en sus fundamentos, al tiempo que exhibe los recursos que cada una implementa para defenderse.

Nada más lejos de la vieja definición de familia del filósofo Blaise Pascal –“un grupo de gente reunido cotidianamente alrededor de la mesa con una sopa humeante. La indiferencia y la falta de solidaridad se han convertido también en un signo propio de nuestra época.

Carola Rousso utiliza estrategias fotográficas peculiares. El uso creativo de la Polaroid no es nuevo, desde Lucas Samara hasta Nino Migliori, David Hockney, David Freeman o Sarah Moon. Sin embargo el modo como la artista dibuja con la emulsión sobre la foto antes de su secado genera una práctica original que desdibuja, de-construye cierta realidad cruel y actúa como un dispositivo que recrea cada historia desde el humor, el amor, el desconcierto e incluye el dolor como un telón de fondo. De lo se trata en definitiva es de replantearnos el lugar que ocupa la familia en un marco social y económico de exclusión masiva y repensar en palabras de Beatriz Sarlo sobre la vinculación entre el ámbito privado y las preocupaciones por lo público – “como una zona de reconstrucción de tejido social hoy-”

Corinne Sacca Abadi
Asociación argentina e Internacional de Críticos de Arte